Un reciente informe de Randstad revela que la Generación Z se enfrenta a un mercado laboral cada vez más exigente y digitalizado, donde los puestos de nivel inicial están disminuyendo. A pesar de su alta ambición profesional, estos jóvenes no se quedan mucho tiempo en los empleos: su permanencia promedio en los primeros cinco años de carrera es de solo 1.1 años, la más corta de todas las generaciones.
La Inteligencia Artificial (IA) y la automatización están reconfigurando el panorama, disminuyendo las vacantes para roles con poca experiencia. De hecho, los puestos para perfiles con 0-2 años de experiencia han caído un 29% desde enero de 2024. Esta situación, sumada a la falta de confianza que sienten muchos jóvenes sobre su capacidad para encontrar otro trabajo, está obligándolos a repensar su estrategia profesional.
El informe también destaca una paradoja: mientras que el 85% de los jóvenes de la Generación Z evalúan un nuevo rol pensando en sus metas a largo plazo, casi la mitad (44%) sienten que su trabajo actual no se alinea con sus aspiraciones. Esta desconexión, junto con la necesidad de seguridad financiera, está impulsando el auge del «side hustle» (empleo secundario). Un 31% de los que trabajan a tiempo completo preferirían combinar su trabajo con otro proyecto personal o profesional.
Para las empresas, el mensaje es claro: la lealtad ha cambiado. Para atraer y retener a este talento, es fundamental ofrecer trayectorias profesionales claras, un crecimiento rápido y un entorno laboral que fomente la confianza. Se trata de una generación con un gran potencial, que está lista para transformar el mundo del trabajo.